10 de diciembre de 2018

En la FIL Guadalajara 2018

Nunca había tenido la oportunidad de asistir, pero como amante del mundo de los libros y las letras, en algún momento tendría que llegar esa primera vez.

Como ya es una tradición, Guadalajara se convirtió nuevamente en la capital mundial del libro con la edición número 32 de su Feria Internacional del Libro, teniendo, en esta ocasión, a Portugal como país invitado.

Vía FIL Gudalajara 

La oportunidad por fin había llegado, así que todo estuvo listo para que, durante la última semana de noviembre, visitara tierras tapatías para ser parte de esta maravillosa fiesta literaria.

Fueron solo un par de días que resultaron, evidentemente, insuficientes para mí. Como niño que acude por primera vez a un parque de diversiones, desde el primer instante en que mi esposa -quien me acompañó durante el viaje- y yo pusimos un pie dentro de las instalaciones de la Expo Guadalajara, una sonrisa apareció de forma automática en nuestros rostros, mientras las miradas iban de un lado a otro ante la inmensidad del espacio delante nuestro. 

Ríos y ríos de gente caminando en los múltiples pasillos y recorriendo cada uno de los stands llenos de libros. Me sorprendió gratamente, la cantidad de niños y jóvenes que se movían de forma entusiasta por toda la feria. Resulta un bálsamo que, aún en esta era de los videojuegos, los libros sigan acaparando la atención de las nuevas generaciones.

La gran cantidad de eventos, conferencias y presentaciones, hacen que sea imposible acudir a todos, teniendo que escoger los que más te llamen la atención. El haber podido estar en la misma sala escuchando a personalidades como Xavier Velasco, Alberto Lati, Jaime Alfonso Sandoval, Alberto Chimal, Raquel Castro, entre otros, hicieron de mi primera experiencia en la FIL, algo único y muy especial.

Como buen lector, no pude contenerme y salí de ahí con no pocos ejemplares y con el deseo de haber adquirido muchos más. Desafortunadamente, el dinero nunca alcanza, así que tendré que tomarlo con calma e ir adquiriéndolos poco a poco.

Siendo alguien a quien le gusta escribir y que tiene el deseo de irse abriendo camino en este mundo poco a poco, resultaría un verdadero sueño que en alguna de las próximas ediciones, pudiera ser yo quien estuviera sentado en uno de esos páneles presentando una obra de mi autoría.

Sin duda, este primer acercamiento me ha dejado con el fuerte deseo y la necesidad de regresar el próximo año, y para esa ocasión, espero poder asistir la semana completa.

Finalmente, quiero mostrar mi total admiración y reconocimiento a la gran labor de Marisol Schulz y todo su equipo por darle vida a este maravilloso evento. Nos vemos en 2019 en la FIL Guadalajara, quien tendrá como país invitado a la India.

Vía FIL Guadalajara

12 de noviembre de 2018

El Volcán de Espejo

Muchos años atrás, escondido en medio de la selva, existía un pequeño poblado indígena. Para llegar a él, eran necesarios varios días de caminata a través de complicados caminos, en los que se sufría por el intenso calor, la humedad y la gran cantidad de animales que ponían en riesgo la vida de los que se atrevían a aventurarse hasta ese recóndito lugar.

Habitado por un poco más de 100 personas, cuenta la leyenda que se dedicaban principalmente a la agricultura y que también eran fervientes creyentes de los dioses y su magia. Además, adoraban a un enorme y hermoso volcán que se encontraba a un par de kilómetros de distancia.

Era un volcán muy particular, ya que sus laderas no eran de tierra como las de cualquier otro, sino que estaban hechas de un brillante y reluciente espejo. Esta maravilla de la naturaleza era tan querida e idolatrada por la población, debido a que, gracias a sus reflejos, permitía que el pequeño y escondido lugar siempre recibiera luz; ya fuera del sol durante el día, como de la luna y las estrellas por la noche.

29 de octubre de 2018

Una noche juntos

Había sido un día largo y una ligera lluvia estuvo presente durante la mayor parte de este. Los últimos rayos del sol se iban escondiendo detrás de los edificios, mientras que algunas de las luminarias de la calle empezaban a encenderse. Las nubes en el cielo se comenzaban a ir poco a poco y las primeras estrellas podían apreciarse. Dentro de una pequeña casa color amarillo con techo de tejas rojas, se veía una luz encendida y la sombra de una mujer que se movía de un lado a otro.

Estaba todo casi listo. Se dirigió a la cocina para llenar el último recipiente con el contenido de la olla que estaba en la estufa y regresó para colocarlo dentro de la canasta. Miró a su alrededor para verificar que no le faltara nada. Cigarros, cerveza, mole, un poco de café y ese dulce de leche que tanto le gustaba. Todo completo. Levantó la canasta, caminó lentamente hacia la puerta y se cubrió la cabeza con su pañoleta más bonita antes de salir de casa y cerrar la puerta tras de sí.

Se acercó para detenerse frente al espejo que colgaba en la pared. Intentó limpiar la superficie con su mano, pero la imagen que se reflejaba era bastante borrosa. De pie, bajo la penumbra, trataba de ajustarse el nudo de la corbata, además de revisar que su cabello estuviera bien peinado. Una vez que estuvo conforme, se dirigió hacia la puerta, tomó el bastón que estaba recargado a un costado y salió de esa obscura habitación.

29 de septiembre de 2018

La Felicidad

FELICIDAD



La mayoría de los seres humanos pasamos gran parte de nuestras vidas tratando de ser felices. Todos hablan de la felicidad pero ninguno, o muy pocos, pueden explicarnos qué es.

En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) encontramos que felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física. Se dice también de la persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz. Algunos otros la definen como el estado emocional de una persona feliz; es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos.

Muchas veces la continua búsqueda de esa felicidad hace que al no encontrarla, vivamos en una eterna frustración; tal vez porque la enfocamos en cosas difíciles de alcanzar o porque hacemos que únicamente dependa de personas o elementos externos sobre los cuales no podemos tener control.

21 de septiembre de 2018

La recompensa favorita

Jugaron y corretearon, durmieron y despertaron; eran muchas horas y en algo tenían que ocuparlas. La espera había sido larga, pero el momento estaba cerca y no era necesario un reloj o algo que se los indicara.

Puntualmente tomaron sus lugares. Una trepó al sillón junto a la ventana y sentada, desparramó sus patas traseras en el respaldo ocupando su puesto de vigilancia sin perder detalle de lo que acontecía en el exterior. La otra, sentada en el tapete de la sala, muy derechita con la vista fija en la puerta, volteaba hacia arriba de vez en cuando para ver si la vigía le daba la señal.

Los minutos pasaban y no había movimiento; ninguna señal era lanzada y las 2 permanecían alerta. A lo lejos, un ruido se tornó familiar; los sentidos se agudizaron, las orejas se levantaron y finalmente, en el campo visual de la vigía apareció el raro artefacto que transportaba a ese par de seres a los que conocían desde hacía algún tiempo y que tanto a unos como a otros, les generaba una enorme felicidad encontrarse.

Ellas eran tan hermanas y tan diferentes. Una un poco mas grande, de patas musculosas gracias a los enormes saltos que daba cuando alguien desconocido pasaba cerca de la casa o cuando estaba tan contenta que no podía controlarse; su pelo negro y brillante que contrastaba con esas pequeñas áreas de pelo blanco que le daban un sello particular. La otra de pelo un poco mas largo y alborotado color blanco y miel, pequeña, delicada y muy flaquita; se comportaba como una señorita, aunque si la hacían enojar, respondía como la mas impulsiva de todas.